El crecimiento urbano sin una planeación adecuada en Atizapán de Zaragoza comienza a generar serias preocupaciones ambientales y de protección civil. Diversos desarrollos habitacionales autorizados, junto con asentamientos irregulares, se han expandido sobre áreas verdes que originalmente funcionaban como zonas de amortiguamiento natural, lo que incrementa el riesgo de inundaciones en distintas colonias del municipio.

Uno de los puntos más afectados es la Presa Madín, considerada una reserva natural desde 1978. La expansión urbana en sus alrededores ha reducido espacios que antes ayudaban a absorber y regular el flujo de agua durante las lluvias, lo que limita la capacidad del sistema para contener precipitaciones intensas.

Las consecuencias ya se han hecho visibles en los últimos años. Episodios de lluvias fuertes y granizadas, como los registrados en 2021 y 2025, provocaron inundaciones severas que alcanzaron hasta 1.5 metros de altura en algunas zonas. Entre las colonias que han sufrido afectaciones se encuentran Centro, El Jaral, Villas de la Hacienda, El Potrero, Real de Calacoaya, Jardines de Atizapán, México Nuevo, San Juan Bosco y Arboledas.

Además del impacto ambiental, el problema también tiene una dimensión social. De acuerdo con el Atlas de Riesgos municipal, aprobado por el cabildo encabezado por el alcalde Pedro Rodríguez Villegas, la presencia de condiciones de vulnerabilidad económica en algunas comunidades dificulta que las familias puedan prepararse o recuperarse ante este tipo de fenómenos.

Especialistas y autoridades coinciden en que será necesario impulsar estrategias integrales que incluyan mejoras en infraestructura hidráulica, ordenamiento territorial y desarrollo económico local, con el fin de reducir los riesgos y fortalecer la resiliencia de las comunidades ante eventos climáticos cada vez más intensos.

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